Si no has leído Propósito de enmienda 1 y Propósito de enmienda 2, te recomiendo empezar desde el principio...
Garantizamos un manejo rápido y discreto de todas sus tareas de negocios. Nuestro equipo de empleados altamente cualificados está disponible día y noche - porque su satisfacción es nuestra mayor prioridad.
Propósito de enmienda 3
Día 5
Bueno, seguimos adelante… Antes de llegar a casa paraste en la tienda de bellas artes y estás pletórica. Te encanta el olor de ese lugar y perderte entre sus pasillos mientras descubres cosas que ni sabes que existen. Ignoras por qué este sitio de da tanta calma. De repente te das cuenta: Te gusta la sensación de orden, que cada cosa esté en su lugar, que le puedas preguntar a alguien y te lleva directamente y sin titubeos al espacio exacto donde se guarda. Y además esa cosa que le has pedido está perfecta; ni seca, ni empolvada, ni oculta…
En fin…. has comprado pinturas, pinceles, disolvente, lienzo y hasta un caballete. Tienes lo que necesitas. Si calculas su coste e incluyes el tiempo, tu precioso tiempo y la energía que has empleado en buscarlo por toda la casa hasta que finalmente te rendiste a la evidencia de que no disponías de lo necesario para pintar, verías que su valor es muchísimo mayor del que pone en el tiket.
Lástima haberlo sabido después de darte por vencida.
Lo que nos ha pasado estos días atrás es, claro está, un ejemplo exagerado, que casi roza lo esperpéntico. (¿no?) aunque, si lo pensamos, lo que realmente es exagerado y diría que casi dramático son los recursos que empleamos en hacer una tarea que no está planificada.
Lo primero que tenemos que planificar es nuestro tiempo.
Hacernos dueños de nuestro tiempo nos hace más eficientes y nos permite hacer las cosas que amamos, que nos entretienen, que nos hacen crecer, que nos dejan sentirnos satisfechos de nosotros mismos, que nos consienten descansar de la rutina y los abrumadores quehaceres diarios.
¿Y qué necesitamos para gestionar correctamente nuestro tiempo y nuestros recursos? Pues en primer lugar orden. Pero orden en mayúsculas, orden material, pero sobre todo orden metal.
Si, necesitamos no tener nuestra mente llena de temas pendientes, obligaciones atrasadas que nos lastran y nos ralentizan.
Alguna vez seguro que os ha pasado que se os acaban las fuerzas, que no sabéis por dónde empezar a despejar la montaña de faenas que se os acumulan… y claro, ¿qué hacemos? Pues nos abandonamos al desaliento, incapaces de enfrentarnos a todo a la vez.
¿Qué debemos hacer entonces?: la respuesta es sencilla: COMENZAR. Pero no comenzar a lo loco, ala, como si no hubiera un mañana… Comenzar planificando nuestras tareas, nuestro tiempo y, esto es importante, nuestros recursos.
Para hacer una buena planificación necesitamos saber, lo primero y principal, cuáles son los espacios que debemos/queremos ordenar y las cosas que, sabemos, nos desquician un poco cada día. A mí, por ejemplo, me desquicia no dejar las cosas en un sitio determinado. También me desquicia salir de casa con las manos llenas de cosas, o con los zapatos no suficientemente limpios.
En el fondo, nuestras rutinas diarias son expresión de lo que nosotros somos, nos han acompañado durante toda nuestra vida y en la mayoría de los casos ni siquiera las tomamos como un problema pero lo cierto es que si no dedico ni un minuto en la mañana a pensar donde dejé las llaves mi mente estará más tranquila porque, cuando pienso en donde dejé las llaves en realidad estoy temiendo no recordar donde están, temo perder un tiempo precioso que necesito para llegar al trabajo tranquila y a la hora y, lo que es peor, me lanzo un mensaje de prisa, de riesgo, de alerta que me predispone a estar en tensión desde la primera hora del día.
Como yo soy una loca de las listas mi primera propuesta es que hagamos la primera de ellas, en la que relacionaremos no tanto las cosas que tenemos que hacer sino las que nos perturban.
En esta primera lista no pondremos: “tengo que ordenar mi armario”
Si no que pondremos: “me molesta no encontrar la ropa en el armario o me molesta que la ropa se caiga de las perchas o me molesta que la ropa se arrugue en el armario por falta de espacio.”
No pondremos: “Pintar el desconchón de la entrada”
Si no que pondremos: “me molesta que la entrada tenga un desconchón”.
Aunque parece lo mismo en realidad cuando nosotros pensamos en que tenemos que pintar un desconchón de la entrada no pensamos en nosotros y en lo que ese desconchón nos supone cada vez que lo vemos, pensamos en la entrada, en lo mal que se ve, mientras que si apuntamos que nos molesta ver la entrada con un desconchón actuaremos, no para solucionar el problema en cuestión, sino para evitarnos esa misma molestia en lo sucesivo. Haremos algo por nosotros y para nosotros.
En esta lista entra todo:
Me molesta ir mal peinada,
Me molesta la gente que grita
Me molesta no saber decir que no,
Me molesta que se me estropee comida en la nevera,
Me molesta dejar la ropa sucia por el suelo
Me molesta trabajar donde trabajo…
Me molesta la camiseta rota de dormir…
Etc.
Etc.
Y cuantos etc. se nos ocurran por ridículos que sean…
En realidad, envidiamos una vida ordenada, en la que estamos rodeados de cosas bonitas, muchas o pocas, que nos dan placer, todos añoramos una vida en la que disponemos del tiempo necesario para hacer lo que debemos o lo que nos proponemos. Todos nos vemos leyendo un libro con la tranquilidad de que todo está hecho.
Y de eso se trata, de determinar las rutinas o las aptitudes que no nos dejan vivir tranquilos.
Cuando hagamos esta primera lista debemos mantener la calma: puede ser corta, o puede ser kilométrrica así que hay que ….
as pendientes ya sean grandes o pequeñas. En esta lista relacionaremos los espacios en los que necesitamos poner orden o actuar de alguna manera. Y no tanto las cosas que tenemos que hacer si no las que nos perturban
- rincones que piden a gritos que se les ordene.
- espacios que deseamos mejorar para hacerlos más eficientes y/o más acogedores o prácticos.
no es exagerado son los recursoEsto es aplicable a cualquier actividad que no tengamos planificada
Completar una tarea a trompicones es agotador. No sé a vosotras os pasa pero yo he llegado a agotarme de mí misma
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