comer sano, comer rico


comer sano, comer rico

Aquella libreta vieja. Breve introducción

Hace un tiempo murió mi tía Josefa. Cuando recogíamos sus cosas encontré una vieja libreta con recetas. Sus hojas amarillean por el tiempo y sus bordes están tan desgastados que apenas puedes tocarlos sin romperlos. Me chocó aquella libreta tan usada. Tal vez cuando se casó copió aquellas recetas de su madre como base para ser una buena esposa... (antes las cosas eran así…) Decenas de recetas manuscritas como si hubieran sido dictadas. Comidas simples, ricas y equilibradas que nos costaría encontrar hoy en la carta de restaurantes sofisticados en los que nada es lo que parece. Platos de subsistencia ocultos en mi memoria, comida equilibrada cocinada con productos elementales.

Hoy empleamos horas intentando equilibrar una dieta en la que la mayoría de los productos están manipulados y procesados. Comemos soja, quinoa, chia, lino, carne vegetal, tofu… porque nos descubrieron que son más saludables que nuestras antiguas comidas. Añadimos a nuestros platos productos que no son de nuestro entorno porque nos dicen que no podemos prescindir de este o aquel superalimento tan beneficioso para nuestro organismo. Sustituimos productos de nuestra huerta por alimentos que se cultivan a miles de quilómetros, cosechados antes de tiempo para poderlos conservar durante semanas o meses y transportarlos a través de medio mundo y, lo peor, añadimos antibióticos a nuestras carnes porque no nos podemos permitir el coste de que nuestros animales enfermen.

No creo, no me malinterpretéis, que debamos prescindir de estos “nuevos” alimentos o por lo menos de los alimentos que aun no siendo culturalmente propios son saludables y están ricos. Yo consumo algunos de ellos procurando, eso sí, que no estén procesados. Los utilizo, me gustan y me sientan bien, pero aquella libreta desgastada me hizo pensar en otros tiempos, en otra manera de satisfacer nuestras necesidades de forma más autosuficiente y sostenible. 

Desde aquí reivindico nuestros productos y la cocina de nuestros padres y abuelos que sabían compensar nutrientes y necesidades sin recurrir a complementos alimenticios, que organizaban sus despensas de forma simple con productos de temporada. Que sabían optimizar el consumo de un cerdo para disponer de carne hasta la próxima matanza (si amigos, sí, antes se hacían matanzas en las casas, y aunque a nuestros ojos y desde un punto de vista presentista solo su nombre espanta, sirva como disculpa que todo lo que se mataba se comía…cosa que no sé si podemos decir hoy en día.)

En fin, me gustaría compartir con vosotros algunas de aquellas recetas. Y si me permitís lo haré en memoria de mi tía que tuvo el acierto de conservar aquella libreta para que después de tantos años alguien la encontrara. Espero que las disfrutéis. 

Breve apunte final: Me gustaría proponer una receta cada quince días más o menos y antes de publicarlas me gustaría cocinar en casa cada una de ellas.  Como mi tiempo es limitado os pido por favor que me deis el espacio necesario para que cada una de ellas se cocine con su tiempo y perdonad si no soy capaz de cumplir con el plazo. 

¿Os apetece? ¿Continuamos?

 

                                                                     foto: Valeria-aksakova

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