Propósito de enmienda-2
Tenemos un plan...
Día 2
El día siguiente ha estado lleno de sobresaltos así que hoy necesitas más que nunca buscar ese espacio donde relajarte, sentir la tranquilidad de tenerlo todo bajo control, por lo menos en casa así que sigues queriendo pintar, pero ni te molestas en buscar las pinturas. Primero pondrás orden... Recogerás todo lo que viste ayer que estaba fuera de lugar, limpiarás la nevera y sacarás los calabacines que ya seguro se pasaron definitivamente.
A la hora de acostarte aparentemente todo está como querías: sobre la silla del cuarto no hay ropa, la cama está hecha, las zapatillas salieron de debajo de la cama y retomaron su sitio habitual, en el cuarto de baño el albornoz ha ido a su percha y sobre el lavabo no hay nada fuera de lugar. La nevera está limpia de alimentos que desperdiciaste y hasta, por una vez, la bolsa de la fiambrera no está sobre el mármol.
Te vas a la cama con la sensación del deber cumplido. Miras a tu alrededor y todo está en bien, en su sitio. Vale, para que no se pase esta buena sensación sería mejor que no buscaras nada en los armarios, así que mejor dejas lo de buscar las pinturas para mañana…poner orden tras las puertas ya lo harás otro día…
Día 3
Son las 9 de la noche, tienes que hacer la cena y tender la lavadora que pusiste cuando llegaste a casa hace un par de horas. Has buscado en el armario de la entrada y revuelto toda la estantería del estudio y ni rastro de la caja de las pinturas… si te quieres acostar a una hora prudente debes recoger todo lo que has sacado…mañana continuarás buscando, aunque la verdad, hasta se te están quitando las ganas de pintar.
Día 4
Seguimos buscando…has estado a punto de desistir porque estás cansada y en el estudio todavía quedan cosas fuera de su sitio por la búsqueda de ayer pero como no quieres que te quede la sensación de que dejas otra cosa a medias y necesitas hacer algo que te satisfaga te has puesto manos a la obra y has mirado en el canapé del cuarto, en los cajones de debajo de la tele y hasta en el armario del lavadero. ¡¡¡Por fin las has encontrado!!!
Más de la mitad de los botes han perdido la humedad y se han convertido en piedra: irrecuperables. Los pinceles están secos y el bote del disolvente vacío y te falta encontrar el lienzo. Vieja canción: “… sufro la inmensa pena de tu abandono, sufro el dolor profundo de tu partida. Y lloro sin que tú sepas que el llanto mío tiene lágrimas negras como mi vida…”—
Y aunque yo misma me he echado en el abandono y solo yo maté mis ilusiones, no me maldigo con encono sino que espero en mis sueños colmarme de bendiciones. 😉
Mañana será otro día…